Reflexión sobre la situación actual del periodismo

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La actual situación del periodismo está marcada por dos crisis, por un lado, la crisis económica coyuntural a nivel mundial y, por otra, la propia crisis del sector. La crisis económica está derivada de la excesiva concesión de hipotecas sin seguridad de su devolución sobre todo en Estados Unidos y ha arrastrado al resto del mundo a sus problemas. Con ella, hay muchas empresas en suspensión de pagos o que se han visto obligadas a cerrar lo que ha contagiado al resto a reducir al mínimo los gastos “innecesarios”. Todo esto ha llevado a que muchas empresas hayan visto la publicidad como algo prescindible y hayan reducido sus presupuestos para este fin o directamente los han eliminado. Así los medios de comunicación y, en concreto la prensa han visto reducida su principal fuente de ingresos: la publicidad. De esta forma, las redacciones de los periódicos están despidiendo a gran parte de su plantilla, reduciendo sus gastos al mínimo y llevando a cabo todo tipo de acciones para seguir siendo rentables. 

Por otro lado, nos encontramos con la crisis propia del periodismo en sí y es que los periódicos no son rentables. Cada vez se venden menos periódicos y el proceso de creación de los mismos sigue funcionado igual (maquetación, impresión, distribución…) y en él no se pueden reducir gastos así que se buscan otras fórmulas para reducir gastos. Entre ellas se encuentran, como ya se ha comentado, reducir plantillas o contratar periodistas jóvenes en prácticas con poca experiencia lo que tampoco es buena solución ya se hacen contenidos cada vez de menor calidad (los jóvenes no tienen igual experiencia y les cuesta más realizar una tarea que un periodista más experimentado haría más rápido; además, tienen que pulir su estilo hasta conseguir material publicado de calidad). Asimismo, como las plantillas son menores, cada periodista tiene que trabajar más rápido porque le mandan hacer un número mayor e noticias al día para conseguir llegar a sacar el periódico. Esto revierte en que los contenidos de los periódicos tienden a ser “peores” y esto desemboca en que cada vez menos gente se interese en pagar por esos contenidos. En resumen, es la pescadilla que se muerde la cola: la tendencia es a comprar menos periódicos porque la gente joven no tiene esa costumbre (además del hecho de que se lee menos), los periódicos para reducir gastos empeoran el producto ofrecido y esto, encima, hace que los lectores fieles a los periódicos le resten importancia a comprar el periódico y cada vez lo hagan menos; por lo tanto, se reducen aún más las fuentes de ingresos. 

A toda esta dinámica se une la aparición de Internet, toda una revolución para las comunicaciones y casi cualquier ámbito en general. En Internet se ha extendido la cultura de la gratuidad, los contenidos se suelen encontrar sin tener que pagar nada y bajo la pretensión de la extensión de la cultura (si bien es cierto que hoy en día podemos acceder a todo tipo de contenidos que antes era impensable y se produce una extensión de la cultura) es muy poca la gente que se anima a pagar. A todo esto se suma también que no hay referentes muy claros de lo que se debería pagar o de que forma se debería pagar por esos contenidos digitales ya que antes nunca se habían vendido en este formato. Ante la duda, las empresas tienden a poner precios que se consideran en general altos por lo que se suman las razones por las que la gente prefiere no comprar. 

Así, los periódicos se encuentran con un nuevo formato de difusión en el que mayoritariamente los contenidos son gratis por lo que no saben muy bien como deberían funcionar. En un principio se piensa en Internet como un nuevo modelo de negocio y fuente de ingresos si se plantean ofrecer los contenidos previo pago, pero pronto se hace patente que esta estrategia no es la solución ya que, tal y como ocurre con el formato papel, es muy poca la gente que se anima a pagar. Un ejemplo de esto es lo que le ocurrió al periódico español El país que pretendió que acceder a la versión digital de su periódico fuera únicamente previo pago y que le funcionó muy mal ya que tuvo que “echar atrás” y volver a ofrecer la versión online del diario de forma totalmente gratuita. Además, esta apuesta de la principal cabecera a nivel nacional supuso un retroceso ya que El mundo aprovechó la situación para ganar adeptos: todos los que no podían acceder a la versión digital de El país, pasaron a leer El mundo

Con todo ello otras cabeceras se plantean otras estrategias como, por ejemplo, ofrecer un número limitado de noticias a consultar de forma gratuita; al llegar a ese tope, si se quiere seguir leyendo es necesario abonar una cantidad. El problema con esto llega con que, mientras haya cabeceras que ofrezcan sus informaciones de forma gratuita en su totalidad, lo que hacen los usuarios es, en cuanto encuentran un lugar donde deben pagar, cambian a otro en que pueden leer gratis. Pero, lo cierto es que algunas fórmalas de pago previo si están funcionando (el famoso ejemplo del Financial Times). Así, los periódicos se encuentran en una amalgama donde no saben muy bien como funcionar para no perder los lectores.

Otro problema se deriva del descenso del hábito de lectura entre los más jóvenes, lo que hace que, los pocos que se preocupan por estar informados cada vez más lo hacen mediante la televisión lo que sigue añadiendo razones para el descenso del número de lectores de periódicos. 

Además, Internet tiene el problema de que los anunciantes no confían del todo en este medio, tal y como nos comentaba Pepe Beltrán, delegado del Levante EMV de Castellón, en la clase de Géneros y Soportes Periodísticos: no quieren anunciarse en Internet. Beltrán explicaba que a los mismos anunciantes del periódico en papel se les ofrecían ofertas que, por poco dinero más incluyeran publicidad también en la versión digital y decían que no les interesaba; incluso se les hacían promociones de por el mismo precio que pagan por estar en el formato escrito, estar en Internet y decían que no, que preferían que se les descontara ese dinero que costaría incluirlo en Internet que estar en este medio. 

Pero Internet no sólo trae problemas a los periódicos ya que les ha permitido llegar a un público más joven que no compraba las versiones en papel; también las redes sociales les ayudan a penetrar en este tipo de público mediante la generación de fans y la aparición de las noticias, por ejemplo, en los muros de Facebook de este sector de población, con la difusión entre el mundo joven que supone. 

También la Red es muy útil para la profesión periodística en sí ya que, tal y como hemos ido viendo a lo largo de la asignatura, si se sabe buscar es posible encontrar muchísima información, eso sí, no hay que limitarse a la búsqueda en Google sino conocer más recursos y cuando utilizarlos. También hay que tener muy claro que siempre hay que contrastar las fuentes y no te puedes fiar de cualquier cosa que esté colgada ya que hay muchas opiniones interesadas (cada vez es más conocida la profesión de personas que se dedican a realizar buenas o malas opiniones en la web pagadas por ciertas empresas).

Y no sólo ayuda Internet a la hora de facilitar la tarea de documentación sino que permite otras formas de escribir información. A parte de las ediciones digitales de los diarios se ha hecho posible una nueva versión del periodista freelance que, mediante un blog puede elaborar y publicar por su cuenta. A su vez, ha sido posible la proliferación de nuevas publicaciones gracias a lo barato que es comenzar; hoy en día, grupitos de estudiantes o cualquier colectivo pueden animarse a hacer un pequeño periódico o revista y colgarla en la web con Apis como Issue. 

Una opción para incitar a la lectura de los periódicos y valorar lo que suponen hoy en día pasaría por la educación. Para ello se debería hacer ver a los niños desde una edad relativamente temprana que los periódicos (al igual que los demás medios de comunicación) son muy importantes para mantener las bases de la democracia.  Además de que nos ayudan a entender mejor lo que pasa en el mundo ya que tanto las noticias en radio como en televisión cada vez tienen menos tiempo y pueden profundizar menos en la información, por lo que, para entender las bases, causas y consecuencias de lo que ocurre nada mejor que consultar el periódico.  

Otra opción para animar a la gente a leer los periódicos es convertirlos en una especie de medio de comunicación para las élites, al menos la versión en papel. De esta forma, los diarios tenderían a lo que se conoce como el periodismo especializado, centrándose mucho más en su faceta característica de contextualizar bien la información, hacer artículos más largos, con más declaraciones, más fuentes contrastadas… De esta forma, los lectores fieles de los periódicos no se decepcionarían con una versión más light y el gran público masivo sería el consumidor de este periódico soft.

En general vemos que Internet trae de todo, oportunidades y desventajas para el mundo del periodismo. Concretamente, para que los periódicos puedan seguir obteniendo beneficios y ampliando negocio tienen que arriesgar, de una forma u otra. Pueden optar por un modelo de negocio de pago completo, parcial, apostar por los blogs, por la participación de los usuarios o por el periodismo ciudadano pero saben que no existe la fórmula perfecta y que cada uno tendrá que adivinar cual le funciona.



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