Justin Biever edita Vanity Fair

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Hoy ha llegado a mis oídos una historia, que, como tantas hoy en día, me resultan escandalosas e increíbles: Justin Bieber un adolescente arrogante que ha saltado a la fama en los últimos dos años por su carrera de cantante, llega a convertirse en editor de la revista Vanity Fair. Es increíble hasta el punto que están llegando los medios de comunicación por conseguir audiencia y abrirse paso entre otros públicos.

Algún responsable de marketing habrá tenido la genial idea de que si este chico participa en la revista, todos sus fans se pueden convertir en consumidores potenciales de la misma. En lugar de apostar por los buenos contenidos y un periodismo de calidad optamos por el famoso de turno que seguramente dentro de un año no tendrá ninguna relevancia. Así, pensando únicamente el beneficio económico, dejan una revista en principio conocida por sus buenos reportajes y con cierto prestigio en manos de un chico que reconoce abiertamente no leer ni estar muy interesado en el colegio. Con estas acciones después se extrañan de que desciendan las ventas de los periódicos y de que la profesión periodística esté mal vista.

Además, ni siquiera se deja la revista en manos de un “gran” famoso que tenga algún logro reconocido o importante sino simplemente en manos de un famosillo de los nuevos, con un éxito que seguramente durará poco. Porque podría entender hasta cierto punto que, con la misma pretensión de captar lectores se recurriera a un personaje de culto, a algún actor, famoso, pero con méritos. Pero desde luego lo que no me cabe en la cabeza es que se elija a una persona que forma parte de toda esta gente se ofrece a cambio de dinero a ir a los programas del corazón. Más si cabe, porque, muchos de ellos se terminan convirtiendo, por ejemplo, en tertuliano habitual de un programa diario  denigrando la profesión de periodistas ya que no tienen la formación para trabajar como tal y lo hacen de forma incorrecta (generalmente).

Así, lanzo una reflexión para los encargados comerciales o de marketing de los medios, para ver si quieren seguir dejando sus proyectos en manos de gente sin experiencia ni formación. Personalmente, siempre me hago la misma pregunta ¿Dejaría que le realizara una intervención quirúrgica alguien que no fuera médico?






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